Toluca, México, 25 de Octubre de 2009.
Querida Inés:
.
Ahora casi no tengo que contarte, sin embargo, siento una necesidad latente por escribirte, por no dejarte atrás, por tenerte a mi lado tan sólo con palabras.
.
Si pudiera, ahora tomaría concentración y enfocaría la mirada en terminar los deberes que me mandan y dependen de mi tanto como yo dependo de pensarte, pero no puedo, porque las ideas fluyen hacia distintos puntos, toman autobuses en diferentes direcciones, pero al final llegan a la misma parada, tú.
.
Es bendición o blasfema lo que mando al viento cada vez que tu recuerdo viene, el porqué lo sé, ahora lo sé, y el factor es que no se amar tanto como debería, intento demostrarte lo que siento, pero no puedo llegar a al clímax donde redactaré los sentimientos por ti.
.
¡Ay! Inés...eres..¿Cómo describirte?...eres demasiado para lo que he vivido, tal vez no te merezco, tal vez te conocí antes de tiempo...o después. Necesito meditarlo, acoplar lo que en verdad siento, porque antes de mostrado, necesita ser acomodado todo lo interior de mi cabeza y de mi corazón.
.
Deberé ser un cobarde para ahora decirte tan poco con tantas palabras, y encima de todo, con una estúpida carta, pero la desconfianza me mata, se bien que me traicionaría si de otra manera te comunico esto.
.
Una absolución te pido por lo que en esta carta ha sido escrito, pero el tiempo será necesario para ordenar palabras en oraciones que algún día recitaré para ti, oraciones con vocablos que serán de amor y de caricias, con sonidos provenientes de mi boca que recompensarán lo que ahora no pueden otorgarte.
.
Para ti, el beso, un beso.
.
.
María Cisneros.