Corrientes que no caminaban ni se arrastraban en la acera, simplemente se movían, me movían.
Le he llamado, a uno de los putos, y fue único, fue incómodo....nuestro silencio, paradoja de un fragor; a punto de soltarle un "Parla cane" como excusa de remover quietud de las bocas.
Hemos caído Ícaro, pero con los pies deshechos mil veces y un millón, levantaremos.
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