domingo, 5 de abril de 2009

Percusionista por una noche...

Y mientras vuelvo a escuchar el tintineo de una peculiar melodía, recuerdo que no tuve el tiempo…ni las palabras, porque fueron pocos días, porque fue solamente un mes de divagar pregonando que hacíamos música, y encima de todo, navideña.

Conocí a una mujer que cambio el rumbo de la mirada que tuve alguna vez, que con un ritmo obligó que descubriera una verdad.

Como efecto retardado de medicina homeopática, la idea de lo sucedido comienza a entrar en mi mente. La analizo, la revuelvo, pero al final llego a la conclusión, que continúo aceptando como errónea, de que posiblemente la culpa de la condición no fue mía y que los factores predisponen al ser y a su comportamiento; increíble pero cierto es el engaño al que me someto, no concluyo más.

No hablare en vano del cambio, pues su característica de inflexibilidad lo hace de suma importancia en mis acciones desde aquel entonces…que desde aquellos días hice música distinta, escuche con otra tonalidad, y cambie las armonías con las que compuse épocas pasadas.
Fui percusionista por una noche, no hay más.

Cisneros

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