Hágase desterrar.
Permita que le contemplen mientras es largado y será así como se comprenda el sentido de la búsqueda. Conociendo el sentido, mida la fuerza para alcanzar el objetivo, enhebre ideas mediante cadenas sencillas, dobles o triples, pero finas, para no perder la miseria que da glamour.
Por último, queda atravesar el esquivo de horas presentes que ya pasaron, establecerse en un punto, pues ha desafiado el principio de incertidumbre.
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