sábado, 7 de septiembre de 2024

La Ciudad.

 

Hace siete años que regresé a La Ciudad, hace siete años y varios olvidos (con diagnóstico y todo).

Desde hace siete años vengo prometiendo que sólo será por un rato para continuar quedándome acá, atraído por una extraña gravitación que empata con las características físicas de mi cuerpo y no me suelta del sistema gravitatorio de La Ciudad. 

He tenido tantas ideas de escapatoria como ganas de seguir viviendo, algunas de ellas han sido: conseguirme empleo fuera de La Ciudad, refugiarme afectivamente con alguien que no viva en La Ciudad, ahorrar e ir a probar suerte una vez estando refugiadamente en La Ciudad, conseguir una residencia y/o estancia de investigación becada en algún sitio lejos de esta Ciudad, o estudiar un posgrado becado en otro lado que no sea La Ciudad. La mayoría de estas posibilidades escapatorias se han visto truncadas por una falsa confianza que siempre me dice "Ésta es la buena".

Este año decidí abandonar dichas esperanzas después de un severo golpe físico a mi compañera canina, a mí y a mi nave nodriza; podré aguantar los trancazos emocionales donde súper pongo capas de nuevos planes, pero bien dice Nacho que son idénticas estrategias, y en los trancazos físicos no tengo súper poderes y el tiempo me carcome cada vez más rápido.

Este año decidí rendirme ante esta lucha que se ha vuelto constante, la lucha por un escape último y definitivo; decidí rendirme y contemplar la derrota así como todo aquello que venga en consecuencia de ella. Y allí, llegaste tú.

lunes, 2 de septiembre de 2024

Fortuna Negra.

 [Al anverso y sin leer las letras chiquitas, así te encontré.]

Hoy finalesdeagostocasiseptiembre, pero de 2018, estaba yo rehaciendo la maleta en Madrid para irme a Salamanca, temeroso del viaje en autobús más barato que encontré pero certero por la buena ruta que me había ya hecho.

Hoy, lo mismo pero cinco años después, me encuentro suspirando y sorprendido (¿O viceversa?) por la cosecha de esta doble luna llena, blue moon le dicen en inglés. Y por ti.

Hoy, madrugadadelprimeroaldos de septiembre, pienso si la fortuna es así, instantánea, sorprendente y fugaz, como el goce mismo que no deja sino una estela de lo que es disfrutar lo mundano de saberse vivo.



martes, 7 de junio de 2022

Apuntes sobre la memoria y el olvido.

 Lo abismal de la memoria y el poco tiento con el que manejamos el olvido, puede desencadenar una mala administración del archivo con el que vamos por ahí andando la vida.

Dentro de mis primeros treinta años de vida, he actualizado y re estructurado mi archivo mental tantas veces como anocheceres me han acompañado, y la misma experiencia observo en el resto de mis allegades, una suerte de actualización continua entre el deseo y la voluntariosa ignorancia.

Me rige la nostalgia, una poderosa fuerza saturnal de la que quise escapar cediendo ante mundanos placeres, fuentes de dopamina con una corta fecha de caducidad; lo único a largo plazo han sido las consecuencias del uso de dichas salidas de emergencia, retornándome a inicios que parecieran ser el mismo punto de un círculo, cuando realmente es una figura en espiral cuya profundidad desconozco.

Nulamente cauteloso en el manejo de mis recuerdos, desbordé la capacidad emocional que poseía para verbalizar memorias, y preferí dejar que fluyeran dentro de esa contención rebasada, provocando cortos circuitos neurológicos que atentaron contra mi lóbulo frontal. Únicamente conseguí el interés por la consecuencia más no en la causa, porque la causa duele más de lo que un terapeuta conductual puede arreglar, y menos de lo que presiona el clonazepam.

domingo, 30 de mayo de 2021

Está de fiesta la imaginación.

Algunos días le concedo mi certeza emocional al evento astronómico en turno, lo cual no sólo me facilita ubicarme en tiempo y espacio sino que puedo dejar de excavar en la primer grieta mental que me encuentre. Así lo he hecho en esta última semana, de otra manera me encontraría más de tres veces al día al borde del abismo, de ir a esperarte a la salida y dar la cara por calmar esta ansia de saber si soy el único extremo del lazo que sigue soñando un aroma que no es el mío.

En esta época ya existe un nombre y una catalogación para casi todo comportamiento humano, y para lo que no es porque suele ser tan poco entendible, tan aborrecible acaso, que es mejor no moverle, dejarlo ahí, innombrable, cuasi olvidado. ¿Cuál será el nombre para nuestro comportamiento? Éste que es una mezcla de estocolmo con heridas de abandono y dos pizcas de autoengaño, éste que confundido por la ternura se transformó en una intimidad pública y a la vez con menos pruebas fidedignas de su existencia.

Las noches de esta última semana me ha vuelto también la pregunta de qué habrá pasado con tu reproducción de nuestra foto, si aun existe sobre tu mesa de noche o si ya es historia del reciclado municipal. A veces quiero llorar entre esa pregunta y las respuestas que me doy, pero no puedo por más que mi enorme cuerpo se inunda de tristeza; esas veces que no puedo, algún perro vecino aulla como para calmar mi corazón, que también es de perro.

Ocho años y medio.

Si me preguntas qué anhelo de ti, de alguien que ya no conozco, de una persona que decidió tomar su aprendizaje e irse de mí, te diriía que justamente todo ello es lo que anhelo; volver a conocerte de ti y no sólo de la pista que te he seguido, hubiera querido me contaras más a fondo sobre tus clases de baile, tus graduaciones académicas, tus goces, tus derrotas; hubiera anhelado una segunda oportunidad que llegara a la par de mi aprendizaje, como diciéndome "Cámara vas, rífate, a ver sí sí cierto". 

Dentro del Diagnóstico también se encuentra un retraso en la velocidad que, según mi perfil, debería poseer en mis procesos ejecutivos del pensamiento. No sé si eso tenga que ver con las malas decisiones que forman las baldosas de mi camino, la acciones gestadas en la prisa de mi sentir, en esa bruma que me envuelve cada que tomo una decisión. Mi corazón se congeló al escuchar preguntas como la de tu padre ofreciéndome habitar un cuarto en el departamento de tu familia, o tu pregunta sobre si me gustaría un baile sensual en babydoll de tu parte. Lo piscis, lo sagitario.

Dejé de enfocarme en expectativas y esto me condujo a ciertas ambiciones más individuales, más no por ello egoístas: un hogar donde invitar a mi gente, una profesión en la cual encontrarme gozando mis esfuerzo para después compartirlo, una solvencia de mis necesidades básicas para apoyar a las de la otredad. Y allí, entre todas esas ambiciones intrapersonales, de pronto me pregunté si existía una plaza extra, un lugar para el acompañamiento y la complicidad. Allí te pensé.

Me quedo aquí, con la ternura, las ganas y la admiración en un bolsillo, cayendo en tardía cuenta de que que sí es y sí era amor, y que éste desea la felicidad de ese extremo que no es el propio. Me las quedo porque aunque no lleguen en tiempo sincrónico contigo, sé que son reales.

Diagnóstico

Me dijeron que llegará un día en que lo bueno que me queda no será suficiente para compensar lo otro, lo alterado, lo que se ha dañado en mí. Que hasta ahora lo he llevado bien por mis niveles cognitivos, es decir, la inteligencia que poseo por mí mismo y la que he obtenido con recursos provenientes de mis privilegios de clase, se han encargado valientemente de ocultar esta sombra de la conciencia, estas  atrofiaduras causadas a voluntad durante once años; pero todo por servir se acaba, y a este ritmo no me dan más de cuatro años para que la sombra comience a extenderse.

Bien lo dijo la FranLebowitz, que sus amigos fumetas no son los más brillantes ni son lo que eran hace cuarenta años. O si quieres verlo con otra referencia igual de ácida, ahí están los videos de elporromepega del PeterCapusoto. También me lo dijeron, que tiendo a recordar tanto paradójica como inversamente a los procesos de memoria tradicionales, es decir, mientras más pistas me dan sobre el recuerdo, más interferencia y duda se generan en la evocación. Bien lo dijo el FranCisneros: estoy jodidx.

martes, 25 de mayo de 2021

Nudos y amarres

Al desempacar el mandado, me percate de la poca atención que prestamos a los nudos; solemos apretarlos como si nunca fueran a deshacerse, como si nuestra obsesión por lo eterno se desahogara en cada nudo que atamos. Si bien los nudos fueron hechos para unir o sujetar un par de cosas que de principio estaban cada una por su cuenta, éstas no siempre deben permanecer atadas, es decir, en el principio ontológico del nudo recaen los propósitos de unión y desunión por igual, a pesar de que siempre olvidamos lo segundo.

Se anudan las bolsas para que su contenido no se salga. Se anudan los cordones de los zapatos para que se ajusten a los pies y evitemos los tropiezos. Se anudan las cortinas cada mañana para ilusionarnos con un nuevo comienzo.

¿Será el nudo sinónimo de amarre? O tal vez estoy confundido y mientras que el amarre puede deshacerse, el nudo cobra sentido al estar hecho y no antes o después de esto. No lo sé, hay cosas en las que pienso es mejor no ahondar o podría perderme en sus profundidades, como ésta.