La gente está huyendo. Y yo sigo aquí, cosechando relaciones que seguro se marchitarán el día en que yo decida huir.
La gente está huyendo y parece no haber turno en esa fila para mí, ¿Es que acaso pasaré el resto de los días respirando estas mismas tierras?
La gente está huyendo, escapan a la asfixia de este agujero de ciudad, del lastre en el tiempo causado por el frío y el concreto, del rostro hendido en el aroma de otro rostro.
La gente está huyendo mientras el pitillo me consume más de lo que yo le consumo a él.
La gente está huyendo sola, sin despidos en las maletas, porque estos ocupan mucho espacio y saben que no habrá suficiente habitación para ambos al final del trayecto.
La gente está huyendo, cruzan aguas y desiertos que tornan suyos en el mismo instante que se posan sobre de ellos; ese instante y nada más envidio del alma de quien huye.
La gente está huyendo sin que uno pueda reemplazar la huída con una llegada.
La gente que antes estaba a mi lado ahora está huyendo, otra vez huyendo y sin despedirse. Y "a mí me gusta despedirme de la gente que quiero, aunque sólo sea pa' hincharme de llorar."
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