domingo, 24 de enero de 2010

Avestruz.



Emanaba terriblemente el aroma que la luz nunca pudo tener y delineaba de manera perfecta la estela de los efluvios celosos de ésta.

Si callaras en un remate o peor aún, si hablaras un seco y cordial despido, como desearía silenciar la mente o simplemente contestar de manera sabia: Idem.




2 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuando me puse a pensar
la razòn me dio a elegir
entre ser quien soy, o ir
El ser ajeno a emprestar
Màs me dije si el copiar
fuera ley no nacerìa
hombre alguno, pues harìa
lo que antes de èl se ha hecho:
y dije llamando al pecho
¡se quien eres, alma mìa¡?
Josè Martì

mariela dijo...

Cuando me puse a pensar
la razòn me dio a elegir
entre ser quien soy, o ir
El ser ajeno a emprestar
Màs me dije si el copiar
fuera ley no nacerìa
hombre alguno, pues harìa
lo que antes de èl se ha hecho:
y dije llamando al pecho
¡se quien eres, alma mìa¡?
Josè Martì