martes, 7 de junio de 2022

Apuntes sobre la memoria y el olvido.

 Lo abismal de la memoria y el poco tiento con el que manejamos el olvido, puede desencadenar una mala administración del archivo con el que vamos por ahí andando la vida.

Dentro de mis primeros treinta años de vida, he actualizado y re estructurado mi archivo mental tantas veces como anocheceres me han acompañado, y la misma experiencia observo en el resto de mis allegades, una suerte de actualización continua entre el deseo y la voluntariosa ignorancia.

Me rige la nostalgia, una poderosa fuerza saturnal de la que quise escapar cediendo ante mundanos placeres, fuentes de dopamina con una corta fecha de caducidad; lo único a largo plazo han sido las consecuencias del uso de dichas salidas de emergencia, retornándome a inicios que parecieran ser el mismo punto de un círculo, cuando realmente es una figura en espiral cuya profundidad desconozco.

Nulamente cauteloso en el manejo de mis recuerdos, desbordé la capacidad emocional que poseía para verbalizar memorias, y preferí dejar que fluyeran dentro de esa contención rebasada, provocando cortos circuitos neurológicos que atentaron contra mi lóbulo frontal. Únicamente conseguí el interés por la consecuencia más no en la causa, porque la causa duele más de lo que un terapeuta conductual puede arreglar, y menos de lo que presiona el clonazepam.