Si me permites, hasta podría desatar ese nudo del cual no puedes deshacerte; podríamos terminar con la opresión y, después, largar a quienes deseen atarte las ganas.
Así es como veo a las almas (de arriba y de abajo) conjugándose en un intercambio de palabras y de aromas, rompiendo el principio de incertidumbre, sabiéndo-se/nos en lugar y tiempo.
Cuenta con ésta, mi mirada, para el momento en que decidamos romper el camino predilecto, para el instante que la historia se olvide de dos y pretenda hacer uno.